La ceremonia fue la cosa más ridícula y decimonónica que me podía imaginar. Triste, triste. Parece que a los de inmigración se les ha quedado una foto fija de Ellis Island y las entre guerras, cuando miles de pobres de toda Europa llegaron buscando refugio en el único país moderno que se mantenía de veras en pie--junto con Canadá y Australia, pero estos eran menos famosos--. Así que nos tuvimos que comer dos documentales "toma vomitón" que hasta los más patrióticos considerarían cutres. En fin, me dieron un certificado y una banderita de a todo 1 dólar, nos hicimos la foto de rigor y tal, y a tomar cerveza y celebrar que ya puedo votar a los verdes (http://www.gp.org/index.php). Uno siempre con los perdedores utópicos.
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